Me gusta tenerte. Me gusta sonreír cuando me dices que te tengo y pensar que no es cierto, pero seguir sonriendo porque estás. Porque estoy contigo. Porque sabes que esto que primero dejo en tinta y papel es por ti y porque sé que en algún momento lo vas a leer.
Hace no mucho tiempo te di las gracias por llegar a mi vida y hoy quiero agradecerte otra vez, por encontrarme, porque cuando "me encontraste", me encontré yo (otra vez) y porque también me he perdido contigo, con nosotros y con lo que el "nosotros" implica.
Te quiero. Te quiero por enseñarme que no necesitaba un príncipe azul, que necesitaba a alguien real, alguien como tú. Necesitaba con quién compartir momentos, con quién compartir días, noches y algunas madrugadas, alguien que cuidara (y descuidara) mis horas de sueño, alguien que se riera de mi torpeza, pero me ayudara a reparar los daños de ella.
Casi olvidaba lo que es escribir como lo hago en éste momento, pero me lo recordaste, así como me recordaste que no hace falta más que el cariño suficiente para que dos personas puedan estar juntas; porque con mis defectos y los tuyos, con las cosas que tenemos en común, con las películas que te encantan y no he visto, con las comidas deliciosas y raras que hay en el mundo y con el futuro desconocido que nos espera todos los días: aquí estamos.
Sin embargo, después de todo; sólo tengo una pregunta para ti: ¿Qué demonios estás haciendo conmigo?
A.A
No hay comentarios:
Publicar un comentario