Querido lector, tengo la alegría de comunicarte que las letras se han mudado de hogar y ahora, estarán disponibles para ti en el siguiente enlace.
http://arendyavalos.wixsite.com/perdidaenlasletras
¡Ojalá nos encontremos pronto!
martes, 20 de septiembre de 2016
martes, 21 de junio de 2016
Caprichos
Quiero que el tiempo se cuente en olas, en marea y no en arena; medirlo en canciones y contar en meses nuestras diferencias. Contar las noches en desvelos, las tardes lluviosas en tazas de té sin que importe si es rosa o negro; solucionar problemas a veces a besos y que enredes nuestros destinos y tu cabello con las yemas de tus dedos. Contar sin prisa las caricias que necesito para recorrer tu espalda, que tu nombre sea parte de los puntos cardinales de mi brújula y que me lleves a donde vayas.
Quiero respirar aire nuevo a cada suspiro, embotellar la felicidad para luego beberla en copas de vino, sonreír sin motivos sabiendo que -aunque podrían parecer pocos- tenemos suficientes para poder hacerlo. Contarte que te extraño cuando no apareces, que me digas que me quieres; que en los días fríos me abraces, me abrases y no me sueltes.
Quiero que con un guiño vuelvas vendaval la brisa, que dejes tu perfume en el cuello de mi camisa; que cada cicatriz sea el tatuaje de una gran historia y que la única manera de saber del olvido, nos la enseñe la luna, así como a Sabina.
Quiero decir "nada" como sinónimo indiscutible de tu nombre cuando alguien me pregunte qué tanto me pasa y no tenga tiempo de contarle que lo que me pasa, eres tú.
A.A.
miércoles, 25 de mayo de 2016
Uno para los veinte.
Llegué sin saber mi nombre, pero el amanecer se empeñó en recordármelo cada día y a veces, cuando despierto sin saber quién soy, me lo recuerda todavía. Me dieron en mi hermano motivos y me han llevado de la mano mi inseparable maestra y mi reflejo de ojos claros. Aprendí a escribir todas las letras sin saber componer canciones, la pluma se volvió mi amiga y el papel, nuestro secreto.
He pasado casi la mitad de mis días dormida o soñando. Mis pies y mi cuerpo aprendieron a bailar para después, enseñarle a mi alma. Me caí más de dos veces en una semana. Me he disfrazado incontables veces de lo que me han pedido y he aprendido a desprenderme del disfraz sin quedarme atrapada. He llorado más veces de las que me han consolado. Aprendí a hablar hace diecisiete años y desde entonces, no me callo.
Volé tan alto que después de un par de horas, me obligaron a aterrizar. Y me perdí. Y me encontré perdiéndome. Y me encontré perdida. Y me encontré. Encontré en el camino la belleza en la noche y en mi sombra. Encontré detrás de una cámara otra forma de llevarme el mundo entre las manos.
Después de los quince conciertos me enamoré de músicos que me llenaron de notas los años y me enseñaron a escuchar sin cantar y a cantar con la voz, pero también con las alas. Conocí a personas que me han llenado de maravillas el camino, poniéndole colores en todas las escalas, regalándome carcajadas de madrugada, ayudándome a escribir mi historia, mientras escribía lo que pasaba por mi mente para que lo leyeran en la mañana y me dijeran si les gustaba.
Guardé besos y sonrisas en los labios. Me manché de tinta las manos. He olvidado más rostros que los que veo a diario. Memoricé más canciones que fechas de cumpleaños. Me cansé de las despedidas y es por eso que llevo tanto sin pronunciar un "adiós". Me quisieron y me quebraron hasta que me armé. Las páginas de los libros han inspirado la tempestad en la que me he convertido.
Conté los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas y los meses para hoy, resumirlo todo en inmarcesibles años.
Gracias a cada uno de ustedes por tanto.
Gracias a cada uno de ustedes por tanto.
A.A.
miércoles, 27 de abril de 2016
Abril sin ti
Hace unos meses que despierto con el profundo miedo de olvidar el sonido de tu risa y me descubro guardando secretos para contártelos en algún momento. Te busco en las calles por las que solías andar para encontrarte por casualidad y así, sin esperarlo, te encuentro en las cosas más simples y bellas, como en el atardecer que pintó el cielo para celebrar la vuelta que tus años le dieron al mundo, agregando uno.
Busco la melodía de tu voz en cada conjunto de cuerdas que me hablan. Te llevo a donde voy y vives en mi mirada, en la fotografía indeleble de tu paso por mi existencia, en los sueños donde te me apareces, a pesar de tu permanente ausencia; porque además de la alegría que me dejaste en el corazón, me dejaste tus manías y la forma en la que giras tu muñeca izquierda cada que ves el reloj, como si con ese movimiento se pudiera manipular el tiempo.
Hoy, con tu nombre atravesado en la garganta y en el pecho, te abrazo a mi memoria con el alma, esperando que sepas que Abril y la vida, no son lo mismo sin ti.
Para Martín Villalpando Camarena.
¡Feliz cumpleaños!
A.A.
lunes, 25 de abril de 2016
Para mí eres
Quédate hoy para que me hables de la exageración del petricor a todas horas, para que me expliques cómo es el mundo y me cuentes qué tanto hiciste cuando aún no estaba. Quédate para encontrarnos aunque estemos perdidos.
Quédate mañana, abrázame las ilusiones. Quédate para cantarte de madrugada las cosas de las que no me olvido, para que me deshagas con los dedos los nudos del cabello y con besos los que traigo en la garganta.
Quédate para tomar y embriagarnos de vida, aunque después tengamos sueño; para trazar con los lunares de tu cuerpo y el mío el mismo camino; para que salga el sol, para poder ver la luna.
Quédate porque la ausencia perjudica. Quédate para quitarnos los miedos, para ver de lejos la melancolía, para saber en dónde estamos, para que me hables de los amores que llevas en la memoria y te cuelgues mi recuerdo del cuello; para confesarte los amores que voy dejando en cada libro. Quédate sin motivos.
Quédate siempre que para mí eres.
A.A.
jueves, 17 de marzo de 2016
No me pidas la vida
Pídeme lo que quieras. Aquí estoy. ¿Qué deseas?
Pídeme estrellas y te daré luz. Pídeme mis ojos y te daré mis lentes para que veas como lo hago yo. Pídeme sueños y te dedicaré mis noches; mis labios y dejaré su rastro marcado en tu piel; mi piel y te compartiré mi palidez.
Pide mi cuerpo y las coordenadas de mi silueta se quedarán en tus palmas. Pídeme saciar tu sed y me derretiré para que me bebas. Pídeme intensidad y llegaré con ella; paciencia y gastaré en ti la poca que me queda; ternura y la encontrarás en mi cadera.
Pídeme mis pensamientos, que dejaré la misma tinta que dejo en el papel, regada en tu espalda. Pídeme el cielo y guardaré amaneceres y atardeceres en el lente de una cámara. Pídeme mi aroma y mi perfume se quedará impregnado en tu ropa; todo lo que sé y mandaré libros a tu puerta; calor y te regalaré el sol en un abrazo; mi voz y escucharás cada una de las canciones que he cantado.
Pídeme besos y dejaré uno en cada espejo, junto a tu reflejo; el corazón y repararé el que olvidé hace mucho tiempo en un cajón; amor y encontraré a cada filofóbico para que te cuente a qué tanto le teme. Pídeme que me quede y me quedaré para siempre; que me vaya y mi nombre será sólo un susurro que el viento se lleve.
Pídeme lo que quieras... Pero no me pidas la vida, porque después ¿Qué más podrían darte? Aquí estoy. ¿Qué deseas?
A.A.
martes, 16 de febrero de 2016
Invisible
Te escucho en la voz de quien te enseñó a cantar y se hace un nudo en mi garganta. Te siento en las emociones incompletas de quien te mostró el mundo y se me llenan los ojos de lágrimas. Abrazo tus sueños en las tres personas que más te extrañan, mismas en las que me encuentro tus sonrisas, tus guiños y tus gestos.
Te veo entre la cortina de cabello negro por la que dejaste algo para descubrirlo todo, para descubrirte tú. Te encuentro en todas y cada una de las canciones que escucho, sin excepción; en las ideas escritas que guardo pero nunca consigo unir. Estás en cada vuelo que emprendo; estás invisible, pero latente en las hojas en blanco que llegan a mis manos. Te siento en la piel de personas que no conozco. Veo tu sonrisa creciente en la luna y sé que a pesar de todo, no te irás, aunque el insoportable dolor de tu partida no desaparezca.
Te veo entre la cortina de cabello negro por la que dejaste algo para descubrirlo todo, para descubrirte tú. Te encuentro en todas y cada una de las canciones que escucho, sin excepción; en las ideas escritas que guardo pero nunca consigo unir. Estás en cada vuelo que emprendo; estás invisible, pero latente en las hojas en blanco que llegan a mis manos. Te siento en la piel de personas que no conozco. Veo tu sonrisa creciente en la luna y sé que a pesar de todo, no te irás, aunque el insoportable dolor de tu partida no desaparezca.
Me hace falta tu abrazo, tu promesa del cigarro y tu guitarra al hombro, tan cerca de tu espalda. Me hace falta que te lleves el insomnio que me dejaste de recuerdo. Me hace falta dejar de buscarte en todos, porque lo que realmente quiero es saber de ti, que estás aquí.
Sin embargo, no importa cuánto tiempo pase; si es un año, un siglo o una vida, siempre estarás conmigo, siempre estarás en mí.
Por y para Martín Villalpando Camarena, con el cariño indeleble de siempre...
A.A.
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