Me he quedado sin palabras para regalarte, pero siguen los pensamientos, y esos pensamientos, la mayor parte del tiempo me llevan a ti, a tus ojos, a tus manos que sin tocarlas sienten cosquillas, a mis Converse sucios que al parecer, lo único que saben decir es tu nombre; a tu nombre que vive en mi casa todos y cada uno de los días que pasan y que (antes de ti) podía pronunciar perfectamente, pero que ahora mi garganta ya no puede decir sin temor a que los recuerdos lleguen juntos... O uno por uno, en diferentes momentos del día; pero no importa ni cómo, ni cuándo lleguen: llegan y duelen.
Así que ésto, no son palabras, son los pensamientos acumulados después de 7 meses de extrañarte y no poder estar contigo, de verte desde lejos y preguntarme ¿Qué hubiera pasado? Pero en "hubiera(s)" se me va el tiempo y el tiempo nos roba la vida.
No estoy bien... Y no estoy bien porque sigo esperándote, aunque ya no tengas intenciones de regresar... Me gustaría saber qué piensas, qué estás pensando justo en este momento, qué sientes.
Siempre me he preguntado por qué las personas no cumplen las promesas que hacen, y creo que algunas, porque no quieren; otras, porque no pueden y otras (como yo) porque no saben cómo hacerlo.
La verdad, ya ni siquiera sé qué espero. No espero que regreses, porque te conozco y sé que no lo vas a hacer. No espero dejar de verte, porque ningún lugar es lo suficientemente grande para los dos y nuestros recuerdos. No espero olvidarme de todo, porque se me da bien eso de recordar. No espero dejar de quererte, porque en éstos días es imposible. Ya no sé qué espero. A lo mejor estoy a la espera de nada... Sólo me gustaría ser yo quien puede hablar contigo todos los días sin temor de que el tiempo se acabe, me gustaría no estar escribiendo ésto.
La verdad, ya ni siquiera sé qué espero. No espero que regreses, porque te conozco y sé que no lo vas a hacer. No espero dejar de verte, porque ningún lugar es lo suficientemente grande para los dos y nuestros recuerdos. No espero olvidarme de todo, porque se me da bien eso de recordar. No espero dejar de quererte, porque en éstos días es imposible. Ya no sé qué espero. A lo mejor estoy a la espera de nada... Sólo me gustaría ser yo quien puede hablar contigo todos los días sin temor de que el tiempo se acabe, me gustaría no estar escribiendo ésto.
No quiero ver cómo te vas, porque no quiero que te vayas; aunque el factor común sea que siempre lo hagas. Ojalá éstos meses no hubieran pasado tan rápido, tan sin ti. "Es mejor terminar en llamas (...)"* pero yo no quería que terminara; sin embargo, si no vas a quedarte ésta vez, puedo seguir escribiéndote.
* "Es mejor terminar en llamas, que apagarse". A.R.
A.A.
Ésta carta fue escrita el 28 de Marzo del año 2014.
* "Es mejor terminar en llamas, que apagarse". A.R.
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