martes, 28 de abril de 2015

A pesar del tiempo.

Todo empieza con una explicación, la mía es la siguiente:

A veces, la vida nos regala ciertos bellos momentos que no llegamos a apreciar completamente y que sólo pasan ante nuestros ojos como lo que son: momentos... Sin embargo, hoy quiero hacer un recuento de ellos en torno a una persona que ha hecho posible que conozca tigres y cronopios, una persona que me ha pintado muchos cielos y que es capaz de llevarme a Cuba, a Madrid y a otras vidas con sus canciones. 

Esto es únicamente una prueba de lo que da, una retribución más después de todo lo que ha hecho, una muestra de la manera en la que toca no sólo mi corazón, sino muchos otros con el alma que le impregna a su música. Esto es un agradecimiento.

Gracias por darnos una parte de otro país y por llevarla tantas veces contigo, por la poesía que queda en el eco de tu voz, por las historias que has compartido y que forman parte del día a día, por las palabras que ahora guardo en un veliz. Gracias por el tiempo que muchas veces logras detener sin darte cuenta, por los recuerdos fabricados, por los evocados. Gracias por darle belleza a las noches de insomnio; por acompañarlas, sin importar en dónde estés. Gracias por tanto. 

Ojalá supieras lo que provocas cada que tus dedos acarician las cuerdas de una guitarra... Y aunque probablemente tienes una idea, el egoísmo de conservarte en cada vida es tal, que casi nadie se detiene a recordártelo; de manera que una mínima parte no me parece suficiente.

Por eso está aquí escrito, para que no lo olvides, para que las palabras (a pesar del tiempo) no se desvanezcan. 


Con toda la admiración, cariño y un beso muy grande,
para el cantautor Edgar Oceransky...



A.A.
Foto tomada por Arendy Avalos.

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