sábado, 14 de noviembre de 2015

Querer queriendo.

¿Que si te quiero? Querer, a muchos nos da pánico, nos da miedo. "Querer" es una palabra llena de preguntas, de acertijos, de dudas. Querer evoluciona, te atrapa, te espera, te arrumba, te derrota. Te derrota la incertidumbre de saber que ya no te perteneces íntegramente; de no saber expresar qué sientes en el estómago, en el pecho; de no poder explicar por qué de repente, todo parece nuevo...

¿Qué si te quiero? No es malo, ¿cierto? Uno puede querer aunque dé miedo, aunque el recuerdo duela después de un lapso; querer a pesar de las heridas que no cierra el tiempo. Querer sabiendo que no hay que entregarlo todo, porque no es necesario; que dar y recibir son dos palabras que van implícitas en el mismo verbo.

Querer a momentos, momentos de tiempo completo. Querer entre líneas, querer en prosa, querer en verso. Querer en poema, en canción, con letras; querer con ruido, querer en silencio. Querer para descubrir al destino, para crear nuevos universos de sentido. Querer estando, inventando, pero sobre todo, querer repleto. Querer a vivir, porque querer a morir es demasiado sencillo. Querer viviendo.

Que sí, te quiero.


A.A.

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