Ojalá sintiéramos lo mismo. Sólo tú y yo. Ojalá tu corazón no estuviera tan roto y el mío no hubiera sanado en todo éste tiempo para formar uno solo con las piezas de los dos... Pero no.
¿Por qué cuando te veo siento que podría darte mis ojos para que me vieras y tú no me ves? Se me están derritiendo las alas que reparé esperando a alguien que, desafortunadamente no puedes ser tú. Se me acaba la ilusión de hacerte feliz. Se me agotan las ganas de quererte y la esperanza de que me quieras; porque un corazón no basta para que lo usen dos personas y el mío no es lo suficientemente fuerte. Se me termina el tiempo.
Probablemente la solución sería alejarme de ti... Pero no quiero. Y no quiero porque extrañaría tu sonrisa perfecta, tus ojos cerrados, tu voz, tus berrinches y tu barba. Te extrañaría. Qué raro es estar escribiendo para ti, qué raro es quererte y qué raro es que seas tan fácil de querer.
Perdona mi cobardía. Perdona mi orgullo. Perdona mi intensidad y mi sed de ti. Perdona a mi mirada si no se aparta de la tuya. Perdona este amor cobarde que quiero que se apague y no se acaba.
A.A.