Y si un día encuentro a alguien que sepa cómo es querer como te quise a ti, le hablaré de las sonrisas que se escapaban de mis labios cada que te recordaba; de cómo mi imaginación fabricaba situaciones de tu mano, le contaré de lo mucho que dolía el no estar cerca de ti y ella sabrá de lo que estoy hablando.
Me contará del tiempo que espera para poder verte, para poder hablar contigo en cuanto despierta; de cómo su mirada se encuentra con la tuya, de sus mejillas que se sonrojan cuando te escucha.
Veré en el brillo de sus ojos las ilusiones que había en mí. Estaremos de acuerdo cuando hablemos de las canciones que hemos ido llenando de recuerdos. La ojeras en sus ojos confirmarán por ella las noches en que ninguno de los dos durmió las horas que debía porque las conversaciones a deshoras son siempre la mejor parte del día.
Verá el reloj lamentándose por los minutos en los que no pueden estar juntos. Relacionará la cosa más insignificante contigo para sentirse cerca de ti, sin importar lo lejos que te encuentres. Sus labios ansiarán un beso tuyo. Siempre.
Su corazón palpitará cada segundo, como lo hizo el mío: teniendo una razón más para no detenerse. Exhalará suspiros cuando alguien mencione tu nombre y ese brillo en sus ojos y esa sonrisa no se irán. Hablaremos de ti sin sabernos tuyas y cuando me diga que eres el amor de sus días, la mejor respuesta podrá leerla en el título de estas líneas.
Me contará del tiempo que espera para poder verte, para poder hablar contigo en cuanto despierta; de cómo su mirada se encuentra con la tuya, de sus mejillas que se sonrojan cuando te escucha.
Veré en el brillo de sus ojos las ilusiones que había en mí. Estaremos de acuerdo cuando hablemos de las canciones que hemos ido llenando de recuerdos. La ojeras en sus ojos confirmarán por ella las noches en que ninguno de los dos durmió las horas que debía porque las conversaciones a deshoras son siempre la mejor parte del día.
Verá el reloj lamentándose por los minutos en los que no pueden estar juntos. Relacionará la cosa más insignificante contigo para sentirse cerca de ti, sin importar lo lejos que te encuentres. Sus labios ansiarán un beso tuyo. Siempre.
Su corazón palpitará cada segundo, como lo hizo el mío: teniendo una razón más para no detenerse. Exhalará suspiros cuando alguien mencione tu nombre y ese brillo en sus ojos y esa sonrisa no se irán. Hablaremos de ti sin sabernos tuyas y cuando me diga que eres el amor de sus días, la mejor respuesta podrá leerla en el título de estas líneas.
A.A
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