martes, 21 de octubre de 2014

Te dejaría

Sigo viéndote. Especialmente cuando cierro los ojos. Cuando recuerdo nuestras promesas, nuestras palabras y tu voz como el sonido que más anhelaba escuchar todos los días. Te veo en los lugares que queríamos visitar juntos y que ahora, son los mismos a los que nunca llegamos, los mimos que ya no frecuento.

Te siento cuando la lluvia cae y azota mi ventana, cuando el sol invade mis poros, cuando las ráfagas de viento provocan que cierre los ojos y te vea de nuevo. Y aunque sea por esas fracciones de segundo, sé que sigues en mí. Te siento en el corazón averiado que late en mi pecho desde que te fuiste, desde que volvimos a decirnos adiós.

A veces, me gustaría dejarte. Dejarte atrás entre los pasos que doy por las aceras, en los suspiros que se me escapan cuando me acuerdo de ti o en las sonrisas que les devuelvo a los desconocidos que se cruzan en mi camino y que jamás vuelvo a encontrarme. Te dejaría si no estuvieras en todas partes, pero al dejarte, me dejaría también a mí.


A.A.

lunes, 13 de octubre de 2014

Muros.

Y después de todo lo vivido, de todo lo compartido entre los muros de un lugar, llega un momento en el que ni el cuerpo, ni el alma pueden más. No sólo porque los cambios son necesarios, o porque se necesita estar en constante movimiento; sino porque es desgastante vivir en lo mismo.

Las mismas caras. Las mismas palabras. Los mismos problemas.

¿Qué es lo que sigue después de que te das cuenta de lo mal que te sienta estar en ese lugar al que toda tu vida has llamado "casa", con las personas  a las que has llamado "familia" y conoces desde siempre, pero no sabes quienes son?

Porque vivir en el silencio, también es una forma de gritar; pero los gritos no consiguen apagar ese silencio ensordecedor en el que estás obligado a seguir, mientras estés encerrado entre cuatro paredes que ni siquiera te pertenecen.

 ¿Qué es lo que se tiene que hacer cuando necesitas soledad y esa está presente siempre en tu vida, pero no la encuentras por ningún lugar y no puedes llegar a ella de ninguna manera? 

Y así, dejando pedazos de vida y de sentimientos embarrados en el suelo junto con las pisadas de todos los que caminan por él, tengo que continuar. Con los restos de murmullos que van quedando cada vez que alguien no puede hablar en voz alta por cobardía. Con los pensamientos acosadores que ruegan por salir de mi boca, pero que tengo que acallar con lágrimas... Ya no sé si de coraje, de desesperación o de tristeza. 

Lo lamentable es que yo no soy la única víctima, ni mi cabeza, ni mis sentimientos... Aunque lo cierto es, que tampoco me quiero sentir como una, por no seguir el ejemplo de una persona que lo hace todo el tiempo arrasando con lo que tiene a su paso.

Pero ésta es mi vida. Y ésto, lo que pienso, aunque no lo tenga permitido... Y por lo visto tampoco debo expresar; pero que tú si puedes leer,

Guarda el secreto, probablemente todos estén escuchando.



A.A.