Déjame enamorarte. Déjame hacerte sentir que tienes una razón más para sonreír, para desvelarte y al otro día despertar cansado, con sueño; pero que aún así sueñes despierto. Déjame enviarte un mensaje que contenga las palabras utilizadas correctamente para que una sonrisa más se dibuje en tu rostro. Déjame hacer que imagines situaciones conjugadas en diferente tiempo, pero en dónde estemos incluidos tú y yo. Deja que tus ojos brillen sin la necesidad de la luz del sol, que tu mano recorra los caminos acompañada de la mía y que nuestra mirada sea suficiente para comprender lo que nuestros labios quieren decir. Deja que tu garganta sea capaz de pronunciar palabras que necesitan valentía, pero más que valentía: sinceridad. Déjame ayudarte a entender esas canciones que sólo entienden los locos -los enamorados-. Déjame ser un motivo de tu enojo. Déjame hacerte creer que puedes ser dueño de mis pensamientos y mis sentimientos. Déjame enamorarte. Déjame llenarte un mundo de ilusiones compartidas.
Pero te advierto que si lo haces, estarás aceptando que cuando me vaya por alguna razón, los recuerdos seguirán en tu mente y no se irán fácilmente. Te quedarás con mis besos y con todas esas promesas que ni tú, ni yo cumplimos. Te vas a quedar con ese cariño que no alcanzaste a repartir... Y, sin querer, las lágrimas rodarán por esas mejillas que, en algún momento, estuvieron cansadas de reír.
Déjame enamorarte.
Déjame permanecer en tu memoria.
A.A.
A.A.